EDITORIAL - Confucio y el desarrollo económico
Editorial de Alberto Gabbai, Presidente y Fundador de Cezanne Software
El pasado verano visité algunos de los “Tigres Asiáticos”; Taiwan, Korea del Sur y Singapur e incluso otras que no entran dentro de esta categoría, algunas provincias de China, incluida Manchuria.
Lo que me chocó, teniendo en cuenta el nivel de desarrollo económico y de riqueza, es que tales resultados significativos fueron y están siendo conseguidos bajo un régimen político, la mayoría de las veces, lejos de la democracia. Taiwan y Korea del Sur, actualmente demócratas, no lo eran en su fase inicial de desarrollo económico, y Singapur, por no mencionar China, pueden ser consideradas unas dictaduras bajo la perspectiva occidental. Inconcebible en Occidente, ellos desarrollaron economías sólidas bajo regímenes no democráticos. ¿Cómo era esto posible?
La respuesta, creo, es la filosofía que estas sociedades han adoptado a lo largo de miles de años: el Confucionismo. En concreto dos preceptos del Confucionismo han consolidado el crecimiento de las economías asiáticas bajo unas condiciones peculiares y objetivamente difíciles.
El primero, me gustaría resumirlo como “el respeto a los mayores”. Esta actitud no conduce al crecimiento económico al principio; sino que realmente lo hunde, ya que, como consecuencia, algo que se había estado intentando antes no merecía seguir con ello, porque, por otra parte, “nuestros padres habrían pensado en esto ya”. Sin embargo, con la llegada de las nuevas tecnologías, esta excusa no tenía validez: después de todo “nuestros padres” no tuvieron la tecnología para hacer cosas de modo diferente. Lo que permanecía, pensé, era el incuestionable respeto en la clase dirigente, incluido el gobierno, que permitió a las dictaduras que permanecieran en el poder e incluso ser respetadas por la mayoría, mientras que empezaba a florecer y a liberalizarse la economía.
Esto no era suficiente: el segundo principio del Confucionismo que creo es el fundamento de su poder económico, es el papel de la formación. ¿Qué he aprendido hoy?” es lo que todas las personas deberían preguntarse a sí mismas antes de irse a dormir cada noche. El objetivo de continuar aprendiendo ha sido la principal razón de las economías de estos países.
Actualmente, las cosas son desafortunadamente muy diferentes en Occidente. Para ilustrar lo que me refiero, leí recientemente en la revista Time un artículo sobre el “mito de los deberes” a nuestros estudiantes. De acuerdo con este artículo, los deberes, la manera que éstos son asignados, está matando la curiosidad de los estudiantes. Así, en lugar de pedir que los deberes empujen la creatividad y la curiosidad de nuestros (occidentales) estudiantes, los padres están pidiendo que no haya deberes.
La gente que está acostumbrada a aprender va a estar más satisfecho en el ambiente de trabajo tan inestable de hoy en día, y el testimonio de los países asiáticos debería ser la clave.
En Cezanne, siempre intentamos contratar personas que no sólo sean brillantes y conocedoras, sino también que estén ansiosas de aprender cosas nuevas cada día. Y esta es una actitud que puede difícilmente enseñarse, creo que cultivarla es la clave para preparar un marco de trabajo para el día de mañana, ya que es uno de los factores más importantes para el éxito.
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