Newsletter n 25

Octubre 2006

EDITORIAL - La Globalización y la Gestión del Talento

Editorial de Alberto Gabbai, Presidente y Fundador de Cezanne Software

Estamos acostumbrados a pensar en la Globalización como la descentralización de la actividad productiva a otros países donde los salarios son muy bajos, sobre todo en China. Verdadero; pero existen otros fenómenos. En 2003, 25.000 de dólares de impuestos fueron ingresados de la India; este número ascendió a 100.000 el siguiente aúo, y en 2005 aumentó a 400.000. Esto significa que no sólo la fabricación se externaliza sino que también los servicios.

Leí recientemente “La tierra es plana: una breve historia del mundo globalizado del Siglo XXI” un libro de Thomas Friedman que trata la globalización y cómo ésta ha hecho posible gracias a las nuevas tecnologías. Lo que realmente me destroza, no es tanto lo que está pasando, sino el ritmo: vertiginoso y acelerado.

Esto me recuerda a una brillante teoría expuesta por Dr. Ichack Adizes, la cual decía: cambio – problemas/oportunidades – soluciones – cambio – más problemas/oportunidades. En otras palabras, los cambios causan hechos, que son al mismo tiempo problemas y oportunidades, que requieren una solución, lo que causará más cambios. Por lo tanto, la rapidez con que se encuentran las soluciones nos cambiará las situaciones, forzándonos a incrementar el ritmo.

Y, ¿qué significa todo esto para nuestro empleo, empleados y profesionales de selección en Occidente?

Nuestros puestos de trabajos se están adaptando a las actividades que están en contacto directo con el cliente, como “Consultoría”, mientras otros, probablemente en ciudades remotas de la India o China, realizarán el trabajo de base. Nuestros empleos están cambiando radicalmente y nuestros empleados con más frecuencia no terminarán sus carreras en el mismo trabajo en el que empezaron. Esto ocurrirá no sólo porque desarrollarán sus largas carreras en una escala de responsabilidad empresarial, sino principalmente porque el tipo de trabajo en el que comenzaron desaparecerá o porque las herramientas utilizadas para alcanzar los objetivos serán tan diferentes como el contenido del puesto de trabajo, aunque el nombre del puesto nos siga sugiriendo lo mismo.

En otras palabras, necesitaremos personas flexibles, dispuestas a aprender, a estudiar nuevas materias, a cambiar y a adaptarse. Este es un mensaje para los profesionales de selección: no se debe contratar a las personas por lo que saben ya que los conocimientos se quedan obsoletos en poco tiempo, sino por lo que son, por sus actitudes y sus valores básicos y, posteriormente ellos desarrollarán sus habilidades para aprender, a través de la formación y en un entorno positivo y adecuado.